El sábado por la mañana quedamos en la salida de Paracuellos del Jarama, asistimos un grupo de amigos que pasaríamos el día juntos. La salida, con algún incidente, transcurrió por un precioso paraje, las Hoces del Río Duratón, vimos las ruinas del monasterio de San Frutos y observamos el vuelo de los buitres, además de oírlos, porque se escucha perfectamente el ruido de sus alas planeando. Comimos en Casa Relisto, un lugar del que no te imaginas que puedas salir tan agradecido, el cochinillo impresionante, que rico, y la compañía de los socios lo mejor. Después la vuelta se nos hizo algo larga ya que nos pilló una tupa de agua que los limpias apenas daban a basto, y para colmo el tráfico de entrar en Madrid. Pero todo se hace con gusto y con la ilusión de poder volver a vernos cuanto antes.